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[ DOCUMENTO - 17 ] Carta de respuesta del Hospital Fundación Jiménez Díaz a una Hoja de Reclamaciones (35ESCALONES)

Los días 20 y 22 de septiembre de 2017, Paqui Rivas presentó dos Hojas de Reclamaciones en el Servicio de Atención al Paciente (SAP) del Hospital Fundación Jiménez Díaz (FJD) –del Grupo Quirónsalud– ubicado en Madrid, acerca de lo mal que estaban atendiendo a su marido (Vicente Pes) y, en especial, por el hecho de que ningún traumatólogo del Servicio de Traumatología les dio ninguna explicación de por qué habían decidido no operarle de la grave fractura que tenía en el húmero izquierdo.

Pocos días después, el Hospital FJD únicamente respondió a la primera de las reclamaciones, pero sin rebatir ni quitar la razón a Paqui en ninguna de sus quejas. Ahora bien, en la carta que le enviaron indicaban –entre otras cosas– que lamentaban la «percepción» que ella había tenido. Tal hecho aumentó todavía más su indignación y consternación.

Médicos del Hospital FJD lamentando la «percepción» de una información que no habían dado

En la imagen siguiente puede verse el contenido de la carta que el Hospital Fundación Jiménez Díaz le envió a Paqui, donde le comunicaban que varios Jefes de Servicio –entre ellos el Jefe de Traumatología– lamentaban que su percepción (la de Paqui) en relación a la información recibida por los diferentes facultativos que atendieron a su esposo (Vicente), no hubiera sido todo lo satisfactoria que ellos (los médicos) hubiesen deseado.

Carta del Hospital Fundación Jiménez Díaz respondiendo a una Hoja de Reclamaciones
IMAGEN DEL DOCUMENTO
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Hay que tener en cuenta que durante todo el tiempo que Vicente estuvo en ese hospital –desde el día 18 al 22 de septiembre de 2017– ni a él ni a su mujer, a pesar de que lo solicitaron verbalmente en repetidas ocasiones, nadie (ningún médico) les dio ninguna información ni explicación sobre por qué habían decidido no operarle del húmero izquierdo y, entre otros motivos, por eso Paqui puso las dos reclamaciones.

De modo que, la respuesta que el Hospital Fundación Jiménez Díaz les dio por carta, les pareció una auténtica tomadura de pelo; era como si se estuvieran burlando de ellos. Y esta circunstacia, junto a lo horrorosamente mal que les habían tratado en ese hospital durante «los cinco peores días de sus vidas», les indignó y consternó todavía más.

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Carta de disculpas del Hospital Fundación Jiménez Díaz
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Acerca de aquellos espantosos días, Paqui pintó al óleo el Cuadro «Fondo Diez» del Hospital FJD.

A pesar del lastimoso estado en el que Vicente se encontraba, después de la gravísima caída que el 18 de septiembre de 2017 sufrió al caer por unas escaleras mecánicas de la Estación de Atocha (Madrid) golpeándose contra aproximadamente 35 escalones metálicos, en el Hospital FJD querían darle el alta al día siguiente de ingresar en urgencias.

Su familia entendió que fue llevado a ese hospital privado, en lugar de a un hospital público, porque existiría algún tipo de acuerdo entre Renfe y dicho hospital. En la siguiente imagen –posterizada para no herir gravemente la sensibilidad de nadie– puede verse a Vicente tumbado en una camilla del Box 10 de urgencias del Hospital Fundación Jiménez Díaz.

Vicente Pes en un box de urgencias del Hospital Fundación Jiménez Díaz
IMAGEN (Posterizada)
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Teniendo en cuenta lo malherido que estaba (con los dos brazos rotos, un derrame cerebral y múltiples heridas por todo el cuerpo), él y su familia no podían comprender que los médicos le quisieran dar el alta tan solo un día después de la caída, en su estado.

En la siguiente imagen –también posterizada– que le hizo su esposa al poco de entrar en las urgencias del Hospital FJD llevando todavía puesto el collarín cervical que le pusieron los sanitarios de la ambulancia que le trasladó desde la Estación de Atocha, se pueden ver los cortes que tenía en la cara producidos por el filo de los escalones de la escalera mecánica. En la frente le pusieron 15 puntos.

Vicente Pes en el Hospital Fundación Jiménez Díaz con un collarín cervical
IMAGEN (Posterizada)
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Como no se valía por sí mismo para andar, le propusieron llevarle a casa en una ambulancia. Sin embargo, puesto que no residía en Madrid –sino aproximadamente a 400 kilómetros, en el Puerto de Sagunto (Valencia)– dato que sorprendentemente dijeron desconocer en el hospital, tras varios días de torturantes gestiones fue trasladado en una ambulancia con enfermera al Hospital de Sagunto, un hospital público, donde fue dignamente atendido y operado del húmero izquierdo.

De no haberlo operado, la funcionalidad de su hombro izquierdo se hubiera visto muy perjudicada. Le pusieron una placa de aproximadamente 7 centímetros, atornillada al hueso con 8 tornillos.

Radiografía de placa atornillada con ocho tornillos a humero del brazo izquierdo
IMAGEN
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Según le explicaron los traumatólogos del Hospital de Sagunto, si no hubiese sido operado, dado que tenía los huesos desplazados –sueltos– hubiera perdido un porcentaje de movilidad mucho mayor del que perdió.

Para dar a conocer públicamente lo mal que Vicente fue tratado en el Hospital Fundación Jiménez Díaz, su hijo Carlos publicó el libro «35 ESCALONES», donde entre otras muchas reflexiones escribió:

«Si los traumatólogos del Hospital FJD hubiesen tenido claro que el húmero izquierdo de mi padre no había que operarlo –al igual que el derecho– pienso que hubiesen venido a comunicárnoslo tranquilamente. Pero, el hecho de que ninguno viniera a dar explicaciones –a dar la cara– me lleva a pensar que sabían perfectamente que había que operarlo; si no, ¿qué otro motivo podía haber para que ninguno viniera a hablar con nosotros?»

En dicho libro su hijo relata cómo trascurrieron las más de 90 horas que hicieron pasar a Vicente en un box de urgencias del Hospital Fundación Jiménez Díaz; interminables horas en las que –entre otras cosas– no lo lavaron, ni le cambiaron las sábanas, ni le dieron medicación para reducir los terribles delirios que padeció, sintiéndose muy mal tratado y viviendo un auténtico infierno. Según le dijeron durante todas esas horas en urgencias, no tenían ninguna habitación libre donde ubicarle, pero después su familia averiguó –e incluso quedó reflejado en los informes médicos– que eso no era verdad.

Otra de las preguntas que Carlos se planteó fue:

«¿A cuántos otros pacientes habrán tratado –y seguirán tratando a día de hoy– tan espantosamente mal, en el Hospital Fundación Jiménez Díaz?»

Por otra parte, la mujer de Vicente, que necesitó ayuda psicológica durante varios meses después de aquellos horribles días en los que acompañó a su marido en el Hospital FJD, entre otros, también pintó el Cuadro «Traslado en Ambulancia» de Madrid al Puerto de Sagunto.

Carlos y su familia esperan que dar a conocer públicamente lo mal que atendieron a su padre en dicho hospital sirva para que "alguien" (Ministerio de Sanidad, Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid, etc.) haga "algo" para impedir que a ninguna otra persona se le pueda tratar así de mal en un hospital.

Más información en el libro "35 ESCALONES"